martes, 31 de julio de 2012

SE FUNDIO EL NEGOCIO ¿Y AHORA QUE HACEMOS?....


Muchas veces los patrones nos asusten con la frase "NO DAN LOS NUMEROS, SI SEGUIMOS ASI NOS FUNDIMOS....". Es logico tener temor por nuestro trabajo, los casos de locales comerciales que cierran y dejan en la calle a sus trabajadores son varios ( una sucursal de VEA en Cordoba, Aurora SRL Cordoba, DELTA en Bs. As., etc ). ¿QUE HACER EN ESA SITUACION?, Hace mas de 10 años un grupo de trabajadores del supermercado Tigre de Rosario se encontraron ante el mismo dilema, la solucion que encontraron: TOMAR EL SUPERMERCADO Y AUTOGESTIONARLO. La siguiente nota nos cuenta su historia.




UNA NUEVA CADENA DE PRODUCCIÓN


La lucha de los empleados del ex hipermercado Tigre, de Rosario, es un caso testigo de las empresas recuperadas por los trabajadores. Ante la crisis económica desatada en la Argentina del 2001, muchos empresarios optaron por cerrar sus plantas dejando sin sus puestos laborales a miles de personas. Muchos se organizaron y apostaron a la movilización y la pelea jurídica para autogestionar y rescatar sus trabajos. Esa movilización significó que hoy el local haya sido expropiado por una ley provincial y sea una cooperativa de empleados quien lo gestione.


Carlos Ghioldi, representante de Sindicato Empleados de Comercio de Rosario, dice con referencia al ex Tigre: “Tal vez hayamos asistido a una de las peores estafas realizadas en el marco de las facilidades otorgadas por la ley de quiebras que el gobierno de Menem sancionó a mediados de los 90”.


Francisco Ragunaschi, era dueño de esa cadena de hipermercados que llegó a tener 14 locales comerciales y más de mil empleados. Era una de las 500 empresas que más facturaban en Argentina. La firma había llegado a poseer un establecimiento ganadero, un frigorífico y la concesión de las sucursales de la Cooperativa El Hogar Obrero.
Pero, en la década de los años 90 se profundizaron las medidas económicas que impulsaron la flexibilización laboral.


Así, fueron frecuentes los despidos sin indemnización, retiros voluntarios, la aplicación de la ley de quiebras, entre otras políticas de ajuste. Mientras los sectores más débiles se empobrecían, los empresarios optaron por despedir gente para recuperar sus rentabilidades.


“Trabajábamos ocho horas y cuatro los sábados. Pero cada día había menos personal y más trabajo. Lo que hacían diez lo teníamos que producir entre tres o cuatro. Del sindicato de Empleados de Comercio nos decían que se iba a pedir la quiebra, pero como estábamos trabajando, ganando bien y cobrando en término, no nos preocupamos. Cuando supimos lo que pasaba tomamos el local”, dice un empleado del ex Tigre.


En julio de 2001, cuando los empleados deciden tomar las instalaciones de uno de los locales más grandes de la cadena – Tucumán al 1300- para evitar el vaciamiento que realizaba la empresa, ya que representantes de la firma retiraban mercadería, maquinarias y muebles de las distintas sucursales. Además se transfería vehículos y camiones a otras empresas de la familia.


El 18 de agosto del 2001, luego que Ragunaschi esgrime problemas financieros se dictamina la quiebra del Tigre. El juzgado civil y comercial de la 14° nominación, a cargo de María de los Milagros Lotti, ordena la realización de los bienes en defensa de los intereses de los acreedores.


Pero, en esos mismos días, el empresario tramita la posible compra de los supermercados Reina Elena. Entonces, los trabajadores entendieron que todo era parte de un fraude.


A lo largo de tres años, posteriores al quiebre de la empresa, se sucedieron movilizaciones y manifestaciones constantes para evitar el desalojo del local y lograr su expropiación.


Supermercado comunitario


Los empleados buscaron la salida al problema de la perdida de la fuente de trabajo ideando un proyecto de supermercado comunitario definido como actividad económica de resistencia, que no sólo genere 80 puestos de trabajo genuinos, sino que se convierta en un punto de ventas de productos elaborados y comercializados en la región que hoy no tienen cabida en las grandes cadenas de supermercado.


Uno de los trabajadores, decía: “Estábamos cansados de estar acá aguantando, esperando que la Gobernación y a la jueza decidan qué hacer con nosotros. Dijimos basta, decidimos tomar las riendas y empezar a trabajar. Al principio fue jodido la convivencia entre los compañeros, pero tiramos todos para el mismo lado y empezamos a laburar uno a la par del otro”.


Al comparar el funcionamiento anterior, como empresa clásica, y la nueva organización, el empleado admite: “Hace mucho tiempo estábamos bien, cobrábamos, pero teníamos un patrón que nos mataba con los insultos, amenazándonos con despidos, a veces nos suspendían por cualquier pavada. Ahora todo lo armamos nosotros, somos los responsables”.


Teniendo en cuenta las instalaciones del restaurante con capacidad para 600 comensales que funcionó en el supermercado, se trabajó por levantar un comedor universitario. La Federación Universitaria de Rosario (FUR) y agrupaciones estudiantiles estudiaron el otorgamiento de becas alimentarias que permitirían optimizar y mejorar el servicio del comedor.


También se organizó, junto a un grupo de estudiantes de la facultad de Humanidades y Arte, el centro cultural La Toma, donde antes funcionaba un salón auditorio. Así, comenzaron a funcionar talleres de arte, música y teatro. Además se empezó a formar una biblioteca popular. Poco a poco, el lugar, fue además, lugar de reunión de organizaciones sociales y grupos de estudio.


La expropiación


En octubre del 2003 la cámara de diputados de la provincia de Santa Fe vota una reforma a la ley de expropiaciones que abre la perspectiva para todas las empresas puestas en funcionamiento por sus trabajadores.


A fines de julio de 2004, en el marco del juicio caratulado “Banco Finansur S.A c/ Hipermercado Tigre S.A, concurso especial” se publica el edicto judicial donde se llama a licitación para la venta del inmueble.


“Las mayores dificultades vinieron por parte de la jueza, los síndicos, la policía. Ahora es un mercado, pero querían desalojarnos y hacer un depósito de chatarra, cuenta uno de los empleados del ex supermercado.


La Cámara de Diputados optó finalmente por la decisión de expropiación temporaria y dejó de lado el proyecto presentado por la oposición, proponiendo la expropiación definitiva del inmueble y muebles por la quebrada empresa, por entender el oficialismo, que se debía aplicar la nueva legislación destinada a la defensa de unidades económicas declaradas en quiebra.


Ghioldi indicó que ante el fenómeno de la recuperación de empresas por parte de los trabajadores, en el Congreso se trabaja por una expropiación definitiva de casos como el ex Tigre.


MALENA MONTENEGRO


http://www.bdp.org.ar/facultad/catedras/comsoc/redaccion1/sanchez/2005/12/supermercado_comunitario_la_to.php

No hay comentarios:

Publicar un comentario