martes, 17 de julio de 2012

Un mismo producto con variaciones notorias de precios entre comercios


LA INFLACIÓN IMPACTA NO SOLO EN LOS CONSUMIDORES SINO A TODO EL ESQUEMA DE VENTAS


A pesar que la economía se encuentra en un estancamiento a niveles no previstos, la inflación y el aumento de precios no cesa. Algunos ya primerean en el discurso y no dudan en caracterizar al fenómeno como “estanflación”. Más allá del nombre, lo que preocupa es que los distintos estamentos gubernamentales no realicen los supuestos controles en los productos – al menos los de la canasta básica familiar- que impactan fuertemente en el bolsillo de los usuarios. 
Existe desconcierto en cuanto a la suba de los precios de todos los productos, sean alimenticios, electrodomésticos, de ocio o textiles. Si nos situáramos un año atrás, según los pronósticos de una buena parte de los economistas de nuestro país, la única posibilidad de frenar la inflación sería con un “natural” enfriamiento económico. Recordemos que Argentina, luego de la devaluación, se convirtió en un país altamente competitivo y la producción creció a niveles históricos. En estos períodos, es lógico que se produzcan niveles de inflación, puesto que el mercado se encuentra en un proceso de readecuación. 
Sin embargo, en la actualidad las cosas cambiaron drásticamente y lo peor es que no hay indicadores reales por el cual se prevea que este fenómeno de estancamiento más inflación termine en un corto período de tiempo. Por el contrario, aún no se avizora que la política de emisión monetaria se contextualice en el escenario. 
De cualquier modo, lejos de todos los pronósticos, la economía se planchó más de lo previsto y la inflación está lejos de mermar. En otras palabras, los precios de los más variados artículos siguen subiendo a pesar que consumo decrece. Además, algunos mercados están prácticamente estancados o poco activos, como el mercado inmobiliario, automotor o la construcción. Aunque, los importes de las propiedades, autos o materiales de la construcción, están lejos de menguar. 

Precios y comercios

La falta de operaciones perjudica sin duda a los comercios más pequeños, quienes tienen menos poder de caja y menos posibilidades de gambetear la crisis. Por eso mismo, la diferencia la realiza quien se encuentra mejor posicionado en la ciudad y puede aventajar en la venta final una mayor ganancia. 
Así, es habitual en Puerto Madryn obtener tres precios distintos para el mismo producto según se compre en el supermercado, en un almacén céntrico o en un local de barrio. 
La diferencia más notable se da en las frutas y verduras, en donde los comerciantes saben colocar un sobreprecio atento a posibilidades de compra del vecino. 
Aún así, en relación a los hábitos de consumo, los compradores en estos tres meses han variado sustancialmente a la hora de adquirir productos. Justamente, a la hora del ahorro, los clientes eligen las segundas marcas privilegiando precio ante calidad. 
Además, la mayoría de los comercios pequeños y medianos aseguran que es imposible tratar de absorber el impacto inflacionario. Entonces, a pesar de los anunciados controles por parte del Estado, el mercado es quien le pone la etiqueta final a los productos.  
Por eso mismo, ya hay clientes que exigen que el Gobierno, así como controla la importación, se tome el trabajo de realizar seguir la evolución de artículos que cambian su valor según el ánimo del vendedor. 

El subibaja

Suben los precios de los celulares, sube el precio del café, de la carne y de las verduras. Por otro lado, los sindicatos se encuentran cerrando las paritarias aunque algunos ya se quejan de soslayo que los porcentajes conseguidos pueden ser fácilmente absorbidos por la inflación. Mientras, los empresarios hacen una cuenta tan básica como inobjetable: más gasto en salario igual a más precio en el producto. 
Según un informe del Ministerio de Trabajo, el salario de los trabajadores ha aumentado acorde al ritmo marcado por los desfasajes del mercado a promedio de: 26,5%, en el 2008; 21% en el 2009; 26%, 2010 y 32% en el 2011. 
La pregunta que cabe realizarse en este punto es por qué si los ingresos de los trabajadores se mantienen actualizados, la economía argentina se estancó. 
En primer lugar, el mercado mundial se encuentra aumentando las medidas proteccionistas y se ha reducido notablemente acorde a las crisis europeas y estadounidense. Incluso China, en este último semestre bajó su tasa de crecimiento y con ello sensibiliza aún más la economía del mundo.
Incluso Brasil, el mayor socio de la región, padece problemas similares al nuestro y repercute de manera grave en nuestra economía.
Puertas adentro, la falta de competitividad redujo el poder de producción que tenía nuestro país, algunos años atrás. En este sentido, se escuchan voces de súplica para que el peso argentino devalúe un tanto para que los productos de industria nacional sean más susceptibles de ser colocados en el exterior. 
Por otro lado, el cierre de las importaciones no tuvo el efecto esperado. Lo que se intentó fue fomentar el mercado interno, aunque muchas veces los precios internos, lejos de fluctuar hacia abajo para generar mayor comercialización, aumentaron ante la falta de competencia. También es cierto que el cierre produjo dilaciones en la producción argentina ante la demora del ingreso de determinados insumos. 

Estanflación

Estanflación, no es un invento argentino, ni mucho menos. La palabra se inventó en la década del 60 tras el conflicto que se generó tras la suba del petróleo en el mercado mundial. Es una palabra que proviene del inglés, (stagflation: palabra compuesta a partir de stagnation, estancamiento, e inflation, inflación) la cual determina un momento en el que la economía se halla en un estancamiento económico y, a su vez, con inflación.
Para que ocurra esto, un país debería de poseer su Producto Interno Bruto (PIB) en decrecimiento a lo largo de dos trimestres consecutivos. Pero, a su vez, vivir con un notable y constante incremento en los precios.
El problema que surge de este fenómeno económico, es cómo solucionarlo. Por un lado las políticas económicas expansionistas, que llevan a un crecimiento económico y del empleo, traen a su vez tasas inflacionarias considerables.
Por el otro, aquellas que se utilizan para detener un proceso inflacionario, consecuentemente, desaceleran el crecimiento económico, y llevan a aumentar las tasas de desempleo.




http://www.diariodemadryn.com/vernoti.php?ID=146458

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